¿Qué pasa cuando no tenemos compañeros?

Jueves, Septiembre 17th, 2009 No Commented
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Sabemos que la característica principal del curso a distancia es, como su nombre lo sugiere, que el estudiante puede llevarlo a cabo sin la necesidad de tener que presentarse a las clases de manera regular como en otras modalidades de cursada.

Sin lugar a dudas, es una modalidad que abre la posibilidad de estudiar a un sinnúmero de alumnos que no disponen del tiempo necesario para cursar o que quizá vivan demasiado lejos como para poder acercarse al mismo.

Ahora bien, esta modalidad, por estas cuestiones presenta algunas características muy particulares en relación a los vínculos interpersonales que se generan, o no, a lo largo del recorrido. Cursar sin aula y sin compañeros ¿Cómo funciona?

Mi aula es mi casa

La modalidad a distancia requiere un compromiso muy grande por parte del estudiante que debe ser el garante único del tiempo que le dedica al estudio, de la conformación de un ambiente pertinente y de un abordaje particular de las temáticas propuestas. Sin lugar a dudas es ésta, una tarea enorme.

En primer término no se cuenta con un profesor que explique el tema pero que también aclare dudas que puedan surgir. Para esto, existen las tutorías y las clases de consulta que ofrecen las distintas instituciones que se hacen cargo. En este contexto el espacio áulico es reemplazado por el espacio del hogar. Lo cual, si bien puede tener sus comodidades, tiene contrapartida aquello ligado a lo vincular, a las relaciones entre las personas.

Sabemos que uno de los vínculos fundamentales que se generan en el ámbito universitario o terciario son aquellos relativos a los compañeros, a los pares, quienes están en la misma condición de aprendizaje.

Mismo interés, diferente espacio

Efectivamente nos encontramos aquí con un ámbito escindido. Si bien diversos alumnos que cursan lo mismo tienen un interés común, que los ha llevado a converger en el mismo curso, a nivel espacial se mantienen separados, anulando la posibilidad de la discusión y el compartir.

¿Podemos hacer algo para resolver esta brecha? Es preciso que el estudiante pueda obtener herramientas que intenten o busquen suplir esta ausencia.

Una buena idea puede ser buscar el contacto con esos otros que son nuestros compañeros a la distancia para proponer espacios compartidos de diálogo, como manera de ampliar las posibilidades de estudio. Incluso pueden utilizarse las herramientas virtuales. Pueden armarse grupos y foros de debate, un espacio virtual para compartir dudas, certezas y materiales de estudio.

De esta manera, se irán buscando propuestas que busquen acortar la distancia, de tal manera que la modalidad a distancia resulte lo más nutritiva posible.

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