El hambre nos afecta a todos.
No sólo, como sucede en las sociedades avanzadas, se alimentan mal, sino que los datos en cuanto a la desnutrición infantil son una señal de alarma para los gobiernos de nuestro planeta. Si bien en los últimos años se registra un descenso de estas cifras, que miles de vidas desaparezcan a causa de la mala alimentación, entristece. Y mucho.
Morir por no alimentarse
Mientras en las ciudades los niños se “mueren” por su hamburguesa, otros se mueren literalmente por estar días sin comer. Que injusto, que terriblemente injusto que los más jóvenes no puedan desarrollarse e ingerir una dieta balanceada que incluya lácteos, carnes y hortalizas, fundamentales en la formación adecuada. En muchos casos los menores a los dos años sufren daños en su formación que se tornan irreversibles.
Por supuesto que esto no puede revertirse de un día para el otro. Es un largo camino a base de educación y constancia. Muchas veces la ignorancia es el peor enemigo del hambre. Y del hombre.
En el caso de las sociedades más avanzadas, la mala alimentación que reciben los bebés tiene que ver con una presión social hacia las madres, quienes por las obligaciones laborales son instadas para dejar rápidamente de alimentar al bebé de manera natural, reemplazando a la lactancia materna con otros métodos que deberían ser para una edad más avanzada. Lo recomendable es amamantar a los hijos hasta los dos años aproximadamente.
Es importante que más allá del bolsillo de unos padres y otros, los chicos reciban una alimentación básica que garantice su bienestar y buena salud.
Urgente es mucho tiempo
Mientras unos se debaten que comer hoy, otros necesitán saber si van a comer hoy. En ambos casos hay miles de chicos que están sufriendo las consecuencias de la ignorancia paterna.
La infancia más allá de una etapa de la vida, es un derecho. El derecho de gozarla y jugar de parte de cada chico tiene un factor determinante: la alimentación. Porque sin alimentación los chicos no pueden pensar, no pueden estudiar, no pueden enfrentarse fuertes al mundo que los rodea, pero sobretodo no pueden evitar enfermedades que terminan llevándolos a la muerte.