¿La educación a distancia realmente funciona?
Aunque siempre ha existido en alguna forma, con la gran popularidad de internet en los últimos años la educación a distancia ha crecido enormemente. Cada vez son más los centros de estudio que “abren sus puertas virtuales” y ofrecen a los estudiantes un gran número de opciones. Sin embargo, este sistema no es para todos.
Aunque se reconoce su utilidad, al ser un fenómeno relativamente nuevo son pocos los datos que pueden aportarse sobre la calidad y eficacia de cada programa.
Aún queda mucho por aprender
La educación a distancia ha crecido de la mano de la llegada masiva de Internet a los hogares. En los últimos años, el fenómeno no ha dejado de crecer y se han abierto en la red millones de cursos de todo tipo.
El problema es que se ha imposible crear un “estándar de calidad” sobre estos cursos para poder saber si son realmente efectivos o no, y así podemos llevarnos muchas sorpresas. Más allá de la legalidad del título o la seriedad de la institución que los promociona, son muchas las fallas que aún encontramos en las aulas virtuales.
No todos los profesores están correctamente instruidos sobre cómo ofrecer clases en línea y muchos estudiantes aún no saben aprovechar las grandes posibilidades que Internet les proporciona. Por eso, los programas de educación a distancia están en pleno desarrollo y no se presentan todavía como la opción más elegida.
No todos los sistemas son para todos
Al no existir estrategias ni sistemas definidos, es muy difícil determinar cuáles serán los resultados que obtendremos a la hora de comenzar a estudiar desde casa. Los centros educativos “aprenden” sobre los elementos que mejor funcionan para sus estudiantes sólo a través de la prueba y el error, lo que hace que muchos de ellos se conviertan en verdaderos conejillos de indias de un sistema que recién comienza.
Esto no significa que la educación a distancia no sirva o no funcione, sino que debido a las dificultades que aún hoy se plantean en las universidades, su eficacia requerirá de un fuerte compromiso de docentes y alumnos.
Aún estamos en una etapa de descubrimientos e investigación, ya que no es posible trasladar fácilmente una clase presencial a una virtual y muchos profesores aún no están listos para dar el paso. La formación de los profesores es esencial pero así también la creación de programas conjuntos entre las distintas instituciones en donde se puedan compartir y evaluar las mejores estrategias para que por fin la educación a distancia alcance los niveles esperados.