Plataformas de aprendizaje e-learning (segunda parte)
El rol del docente de la educación tradicional presencial debe transformarse cuando estamos en presencia de una modalidad de educación a distancia. Esta modalidad exige la diversificación del rol entre distintas personas que constituyen un equipo de trabajo. Esto requiere de una organización un poco más compleja, que conlleva grandes dosis de creatividad para brindar un servicio eficiente. Las plataformas virtuales de e-learning son una parte importante de este proceso de transformación.
En la educación tradicional presencial prevalece el contacto directo entre profesores y alumnos. Cuando hablamos de educación a distancia este contacto está “mediatizado” por la tecnología. Este es tal vez el principal desafío del e-learning, ya que para lograr la comunicación efectiva en este contexto mediado, es necesario que se forme un equipo de trabajo que coordine las acciones de contenidistas, docentes, tutores, asesores y evaluadores.
Otro aspecto fundamental a tener en cuenta es el público al que está dirigida la plataforma virtual. Los potenciales participantes poseen diferentes perfiles y condiciones de acceso a Internet.
Aspectos técnicos de una plataforma virtual
-Características generales: idiomas, cantidad de usuarios, cantidad de convocatorias u ofertas educativas, adaptabilidad, precio y servicio técnico.
-Compatibilidad: requisitos de hardware y software, soporte de formatos, ficheros multimedia (audio, video, imágenes y animaciones, objetos en tres dimensiones y applets de Java), estándares y accesibilidad para minusválidos.
-Robustez: integridad de funcionamiento, recuperación ante fallos (en el caso de usuarios inexpertos), seguridad (control de acceso a la base de datos y herramientas de la plataforma, como protección frente a la piratería informática).
Edición de materiales didácticos y formativos
-Edición de contenidos: capacidad de integración multimedia, capacidad de reedición, actualización y manejo de archivos, participación de múltiples autores y adaptación a estándares para elaborar contenidos.
-Edición de elementos de evaluación: tipos de pregunta con corrección automática, riqueza de recursos por pregunta, tipo de cuestionarios (incluyendo situaciones fuera de línea o desconectado de Internet).
-Creación de elementos complementarios: tipos de actividad, gestión de bibliografía y enlaces a direcciones electrónicas.
Proceso de formación a distancia
-Planificación del curso: guías de aprendizaje, integración de contenidos, itinerarios curriculares, diseño de pruebas de evaluación.
-Supervisión y desarrollo del curso: seguimiento y monitoreo del trabajo y progreso del estudiante, automatización de las tareas de control, personalización formativa individual y por grupos, creación de expedientes para cada estudiante.
-Herramientas específicas del estudiante: formas de acceso al material, control de su progreso, creación de páginas personales y de un desktop propio.
-Servicios de comunicación: calendario, correo electrónico propio, foros, trabajo en grupos, chat, pizarra compartida, videoconferencias y audioconferencias.
Gestión académica
-Gestión de usuarios: matriculación en línea, niveles de acceso, posibilidad de crear una cuenta de invitado.
-Aspectos académicos: alta (admisión al curso), listados por curso, tablón de anuncios, expedición de certificados y expedientes.
-Informes: elaboración de estadísticas e informes, evaluación de las preguntas, registro de opiniones y sugerencias de los cursantes.
Nivel de interactividad
-Difusión: historial de la plataforma, disponibilidad de versiones libres, actividades de intercambio.
-Interfaz de usuario: diseño y navegación, personalización del entorno, descarga del curso o una parte del mismo.
-Orientaciones de manejo correcto: tutoriales y documentación, ayudas en línea, centros de recursos, disponibilidad del material pedagógico.
El rol del tutor a distancia
Junto con los materiales, la tutoría constituye uno de los núcleos fundamentales de esta modalidad.
De acuerdo a una definición de Ezequiel Ander-Egg en su diccionario de pedagogía, la tutoría en el campo educativo es “la acción de ayudar, guiar, aconsejar y orientar a los alumnos por parte de un profesor…”.
A esta definición podemos agregar la de Galindo Rodríguez, quien afirma que “el asesor a distancia es un profesor designado por la institución que imparte la educación, encargado de orientar, motivar o guiar al estudiante en aspectos propios de la disciplina que se está estudiando o en temas relacionados con el cómo estudiar o cómo aprovechar mejor los materiales que se le proporcionan”.
O, como afirman Lugo y Schulman, “el tutor es un animador y vehiculizador del aprendizaje autónomo que realizan los estudiantes”.
Más allá de las definiciones, el tutor y su forma de actuar es el factor esencial para que el entorno de aprendizaje a distancia sea aprovechado con éxito por los cursantes.
La función tutorial debe favorecer la comprensión de los contenidos, la interpretación de las consignas, la forma y momento adecuados para realizar el trabajo y, muy especialmente, la asistencia personalizada para la consulta de dudas o contención de los estudiantes a distancia.
Los docentes tutores no son solamente especialistas en el área de conocimiento que se imparte a través de la modalidad a distancia, sino que también deben estar capacitados para el ejercicio de esta particular función, conociendo las características de la educación a distancia, de los materiales utilizados y de la psicología del estudiante en esta situación.
La tarea que el docente desarrolla en los sistemas de educación a distancia es uno de los factores que marcan su diferencia con el estudio libre o autodidáctico. Si bien la educación a distancia requiere de un alto grado de compromiso y autogestión de parte del estudiante, no significa que el estudiante se encuentra solo frente al material, sino que dispone de un acompañamiento humano (aunque mediatizado), capaz de orientarlo, contenerlo, inducirlo y alentarlo en su aprendizaje conceptual, procedimental y actitudinal.
En este sentido, Lugo y Schulman afirman que “(…) el tutor debe paliar la ‘soledad’ del aprendizaje propiciando un sistema de comunicación fluida y sostenida”.
La función del tutor es la de un acompañante que contribuye a la autogestión de aprendizaje que desarrolla el alumno, mediante una orientación constante que permita la construcción del conocimiento por parte del estudiante. Los contenidos a transmitir son responsabilidad de otros integrantes del equipo de trabajo interdisciplinario (planificadores, contenidistas)
Conclusiones
La fuerte y creciente demanda que existe por la educación a distancia exige poner la mirada sobre los nuevos aspectos que forman parte de esta modalidad: la plataforma que sirve de soporte al aprendizaje, el nuevo rol del docente – tutor y las posibilidades de interacción de los estudiantes a distancia.
Una plataforma mal diseñada, un tutor que no comprenda las características y el alcance de su función o la falta de interacción por parte de los estudiantes pueden llevar al fracaso al proyecto más ambicioso.
Atender debidamente estas cuestiones llevará a favorecer aún más el crecimiento de esta modalidad, tan necesaria en el contexto actual.