Quienes teletrabajan deben tomar conciencia de que el estrés, es en muchas ocasiones producto del tipo de trabajo, de la organización del mismo, y de la necesidad de una gran cualificación, más que del espacio físico en que se desarrolla el mismo.
En muchas ocasiones, ésta autonomía de horario, promueve inconscientemente, una sobrecarga que afecta negativamente a la salud, en especial en un espacio físico inadecuado.
El tecno-estrés, una dolencia a la alza
El estrés también está relacionado con la imposibilidad de una organización apropiada, generada por un gran volumen de trabajo a ser realizado en un corto plazo. Por otra parte, la adicción al trabajo es otro factor de importancia a considerar, que seguramente actúa en detrimento de la salud.
El estrés tecnológico se ha incrementado en los últimos años, alcanzando a los trabajadores tecno-dependientes. Se debe tener especial cuidado en que los trabajadores no se sientan absorbidos por la tecnología, al punto de que disminuya la sensibilidad a sus propias necesidades.
Generalmente, los teletrabajadores autónomos que desarrollan su tarea en sus hogares, deben prestar especial atención al entorno de trabajo y a la calidad ergonómica del mismo, mientras que quienes teletrabajan para una empresa, debe ser ésta quién tome a su cargo ésta responsabilidad.
Para preservar la salud laboral, es fundamental asegurar condiciones de trabajo adecuadas, ya que la carencia de éstas podría ocasionar enfermedades profesionales, accidentes de trabajo, etc… , lo que redundaría en perjuicios tanto para los trabajadores como para los empresarios.
Jornada laboral imprevisible
El teletrabajo desde sus orígenes, fue creado tomando en cuenta la flexibilidad laboral de la jornada laboral.
El teletrabajador puede optar por una jornada diurna ó nocturna. De ésta manera, es él quien define su jornada laboral, ya que al empresario que le contrata, solo le interesa que se cumplan los objetivos y se alcancen los resultados esperados.
En el caso de teletrabajadores que lleguen a trabajar aproximadamente 20hs. diarias, es el empresario quien debe evitar éste abuso, controlando la carga horaria, ya que esto podría provocar, entre otras dolencias, aislamiento.
La amenaza de la discriminación del teletrabajador
El teletrabajador no debe recibir una remuneración menor a la de un empleado presencial que cumpla una función similar, ya que en caso contrario estaríamos frente a una omisión al principio de no discriminación del teletrabajador.
Para evitar la posibilidad de ésta discriminación, es que se sugieren las negociaciones colectivas, que garantizan que la remuneración que recibe el teletrabajador no sea menor.
El teletrabajador tiene los mismos derechos que el empleado tradicional, por lo que también al finalizar su relación laboral, deben serle liquidados todos los haberes correspondientes en la misma forma que si fuera presencial.
Tags: estres tecnológico, tecnostress
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